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ENTREVISTA ARTISTAS TALLER 99

¿Dónde estudiaste arte y cómo derivaste en el grabado?

Comencé a estudiar en la U. de Concepción licenciatura en pintura en los 70”, luego cerraron la escuela y estando en México seguí en la Escuela de Esmeralda en el DF y egresé en los 80”. Posteriormente en los años 90” hice un diplomado en la Católica de Patrimonio Cultural, “Restauración y conservación patrimonial”. Al  grabado me incorporé de a poco en los años 80”, tomando metal con un connotado mexicano que era Toledo; pero realmente aprendí en el taller 99 cuando me inicié en el año 89. Hacía poco que se había inaugurado Melchor Concha.

¿En qué época y circunstancias conociste a Nemesio Antúnez?

En la década de los 70” era estudiante de Enseñanza Media y mi madre pintora, Carmen Piemonte, trabajaba de asistente de Nemesio en el Museo de Bellas Artes. Un día  fui a encontrarme con ella y en las oficinas del Museo, en un espacio abierto sobre una mesa, vi el primer grabado de Nemesio. Sobre la mesa había media palta, un pan, un tenedor, una servilleta a cuadritos y detrás de toda esta escena estaba ese gran príncipe : Nemesio!!. Así lo conocí.

¿Cuándo y por qué te incorporaste al Taller 99, y hasta cuándo estuviste?

Me incorporé el año 89, hace poco se habían trasladado de la Casa Larga a Melchor Concha. Nemesio me invitó. En una ocasión pasó por el taller que teníamos con mi madre y me insistió que visitara el taller 99 y posteriormente me reforzó la invitación Teresa Gazitúa cuando vio unos dibujos míos. Fui con una carpeta llena de dibujos y me recibió Rafael Munita, dejándome en litografía. Isabel Cauas me enseñó con un ritmo acelerado la técnica. Me enamoré de ese taller, su espacio, su gente, sus olores y sus sonidos. Todo en el era maravilloso!!

¿Cómo era el Taller en la época en que estuviste? Sedes, actividades, artistas, difusión.

En esa época era todo sencillo, espontáneo, sin cuerpo legal, sin plata, sin forma, sin condiciones. Hasta que un día Nemesio, con cierta visión de viejo maestro, nos dijo: “Chiquillos quiero darle forma de un cuerpo legal”. Así, de a poco, en ese hogar comenzamos a dibujar la Corporación Cultural. En todos los proyectos nos iba mal, al grabado siempre se le cerraban puertas. Nadie quería financiar este sistema democrático de expresión.
Tuvimos miles de reuniones, en cada una sueños casi hechos realidad y miles de frustraciones. Muchos de esos sueños y frustraciones  se volcaron al papel y otros quedaron en los grabados.

¿Qué características hicieron del Taller 99 un espacio singular e inexistente en el medio chileno?

He vivido en varios países, por lo tanto, conocí distintos talleres pero nunca uno como el 99.  Las técnicas se trabajan en un colectivo, en donde todos finalmente participan directa o indirectamente en tu proceso. Tu imagen la compartes, las herramientas también y cuando editas alguien normalmente te ayuda, etc. Estas situaciones dejan en un espacio características de un ambiente especial, de mucho compañerismo. Te invitan a pensar en buenas señales para un aprendizaje no solo en lo artístico sino a nivel humano. En otras palabras, Nemesio dijo en una carta : Al ingresar al Atelier 17 de Hayter comprendí la importancia del grabado como medio de expresión y de difusión artística…..

¿Qué característica le habrá querido dar Antúnez que lo diferenció del taller de Hayter en que se inspiró?

Recuerdo que estábamos trabajando para la celebración de los 50 años, hace diez años, y Rafael Munita entre grabados y papeles encontró una carta escrita por Hayter la cual anuncia a Nemesio de una beca anónima para trabajar en París desde 1948 a 1949. (Obviamente era Hayter el que pagó para que Nemesio estuviera en su taller). Que maravilloso gesto, ese fue el inicio del ánimo plasmado por Nemesio en el 99. Nemesio siempre invitaba!!
Nemesio contaba de la magia que existía en el taller de Hayter; lo que más recuerdo es de la caja en donde todos metían plata para el funcionamiento del lugar. En el 99 existe una casillero que todos llaman redbanc 99 y se echan los pagos para su funcionamiento.
En una de sus cartas cuenta : “Al ingresar al Atelier 17 de Hayter comprendí la importancia del grabado como medio de expresión y de difusión artística; y del taller común, como centro de comunicación entre los artistas, comprendí y aprecié lo que significa trabajar en equipo…..

¿Cómo influyó en tu trayectoria tu paso por el Taller 99?

Abrió un espacio en mi corazón.

¿Cómo influyó el Taller 99 en el desarrollo del arte en Chile, y especialmente de la gráfica?

Creo que el Taller 99 ha elevado el grabado a un sitial distinto en Chile. Tenemos una marca artística sólida y además un mercado que nos permite financiar, en parte, nuestra labor. Los colegios y universidades están enseñando grabado.

¿Qué habrá hecho que este taller se mantenga en el tiempo, se refunde y siga en actividades hasta hoy, a pesar de altos y bajos?

Esa magia echó raíces muy profundas y nos corresponde a las antiguas generaciones preservarlo. Forjar, difundir y expandir el concepto. Tenemos que ser capaces de enseñar para que todo el mundo respire lo que hemos respirado nosotros.

¿Cómo influyó el Taller en la metodología de enseñanza de nuevas generaciones de artistas? Especialmente en tu experiencia como profesora.

Las técnicas que he aprendido en grabado me han ayudado a ampliar mis horizontes como artista. Y esto te enseña a ser mejor ante el mundo.

¿En qué pie se encuentra el grabado en Chile en este momento?

Estamos ascendiendo a un sitial digno. La gestión se ha fortalecido en cuanto a financiamientos, difusión, implementación en colegios y educación superior. El chileno busca saber y comprar grabado. Hay otros talleres, hay intercambios con otros países. Por supuesto que todo lo anterior refuerza el sentido de difusión en que estamos abocados. Esto ha sido producto de una constancia de todos los artistas que estamos participando de manera directa o indirecta en distintas gestiones fuera y dentro del 99.

¿Crees que con los nuevos medios y desafíos a los que se enfrenta el grabado y la enseñanza del mismo, se justifica la existencia de un taller como el 99?

Cuando partió Nemesio sentí silencio frente a la partida, era un personaje muy fuerte!. Es una percepción personal; pero los espacios eran distintos, era conmovedor moverse sintiendo que otras fuerzas tenían que venir.
Por supuesto que se justifica su existencia, con la última directiva esta idea se fortalece. Al taller se le llama, se le busca , se le invita y no sólo a nivel nacional sino que internacionalmente. Por lo tanto, tenemos la obligación por la memoria de nuestro maestro y ante nosotros mismos de responder de la manera más eficiente ante cualquier demanda.

¿Crees que el taller ha podido mantener la esencia que quiso imprimirle Antúnez?

La esencia esta impregnada.

Aparte de Nemesio Antúnez, ¿qué otros artistas crees que han sido importantes en la trayectoria del 99 y por qué?

Hay una lista importante; artistas activos y no, que son aún parte del grupo, por ejemplo : Roser Bru es como nuestra madre de taller, Adriana Asenjo, Eduardo Vilches, Beatriz Leyton, Rafael Munita, Isabel Cauas, Javiera Moreira, Antonia Téllez, Teresa Gazitúa, Antonio Küpfer, Eduardo Garreaud, Ricardo Yrarrázaval, Gabriela Villegas, Monique Verdu, Ivonne Chia, Lea Kleiner, Magdalena Ludwig y Urbano González. Cada uno de ellos ha dejado una huella distinta ya sea en lo artístico o en lo humano en los distintos períodos del 99.

Entrevista realizada por Patricia Andaur y Paula Véliz para la investigación "Taller 99, 60 años de grabado en Chile"
2016

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